Sociedad corrupta.

El radiador ecológico no utiliza gas ni electricidad. No está conectado a una caldera, no consume carbón ni combustible alguno. Es un radiador de los de toda la vida, de hierro, adosado a la pared, con una llave de paso a un lado. En mi casa tenemos uno y funciona muy bien, se calienta muy rápido y sale muy barato, solo hay que echarle miguitas de pan en uno de los tubos.

Hay que echarle miguitas de pan por que el radiador ecológico no es solo una estufa, tiene vida dentro; es una ciudad bulliciosa, un hormiguero de la era industrial. Es una obra maestra de la miniaturización, un hito tecnológico, diseñado para aprovechar la energía de miles de hormigas para generar calor. Yo no lo he diseñado, sé que funciona con una especie de dinamos diminutas que las hormigas hacen girar con sus patas. A priori puede parecer una idea estúpida, pero usando materiales de alta tecnología hasta el movimiento de una hormiga puede convertirse en algo mayor, en algo mejor.

Joder, vaya mentira, vaya infierno ecológico hay montado dentro. El radiador ecológico no es más que una prisión en la que millones de hormigas nacen y mueren en la oscuridad.

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