Calcetines esquivos.

Unos padres primerizos muy preocupados por la desaparición de los calcetines de su hija primogénita. Al principio se lo tomaron a broma, creían que se perdían en la colada o que la niña los extraviaba en los cajones y se limitaron a comprarla calcetines baratos, calcetines de mercadillo con bordados torcidos que parecen hechos por y para supervivientes a una guerra nuclear pero con el tiempo eso no fue suficiente. La niña no perdía muchos calcetines, los perdía todos.

Calcetines comprados por la mañana desaparecían durante la noche y la única forma de evitarlo era quitárselos a la niña al acostarla y guardarlos en otra habitación. Al día siguiente el cuarto de la niña amanecía revuelto como si la niña hubiese pasado la noche en vela buscando sus calcetines por todas partes pero ella siempre lo negaba todo y parecía incluso asustada.
Ante la perspectiva de que la niña pudiese tener un problema de sonambulismo la llevaron a un psicólogo infantil para tener una tercera opinión, buscando una voz autorizada que les explicase que es totalmente normal que un niño haga desaparecer sus calcetines, que su niña es normal y no es necesario drogarla con sedantes ni encerrarla bajo llave.

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Pero no, el psicólogo les dice que la niña le ha explicado entre lágrimas que cada noche la visita un fantasma y la roba sus calcetines y que eso en la profesión suele significar que algo horrible sucede en esa habitación durante la madrugada.
Dice todo esto con voz muy calmada hablando sobre el subconsciente y trastornos del sueño pero sus ojos dicen otra cosa, sus ojos miran a la madre diciendo “te has casado con un pedófilo”.

La madre no se lo plantea en absoluto, son un matrimonio moderno que no cree en la psicología y prefiere confiar en la tecnología así que juntos instalan en secreto una cámara oculta en el cuarto de la niña y al día siguiente tras la habitual desaparición de calcetines y el llevar a la niña al colegio se sientan juntos en el sofá para ver el vídeo.

Joder, que realmente haya un fantasma que recoja los calcetines de la niña y después se desvanezca delante de la cámara; joder, que el fantasma sea el de Michael Jackson.
Habrá quien no crea esta afirmación, habrá quien crea en fantasmas pero vea imposible que el fantasma de Michael Jackson se pueda aparecer en la casa de una familia de clase media española, como creyendo que eso son demasiados eventos paranormales al mismo tiempo.
Michael Jackson está muerto, tan muerto como tus abuelos y como muerto que es tiene el derecho el deber de aparecerse a personas vivas. Que en vida fuese un estandarte de la cultura pop no le hace ajeno a la tradición fantasmal, su fantasma es tan perfectamente plausible como el de una monja decapitada durante la invasión napoleónica.ghostaAhora que saben que su hija no está loca (y que el padre no es un pedófilo) están muy emocionados sabiendo que Michael Jackson visita a su hija cada noche. Les gustaría saber por qué el rey del pop da un trato privilegiado a su hija pero entienden que hay misterios que la razón humana no puede sondear y prefieren no hablar del tema y agradecer en silencio este contacto cercano con el más allá.

¿Vaya padres más irresponsables no? No digo que no sea posible sentirse orgulloso por la visita del fantasma de un famoso, pero quizás tendrían que plantearse que hay algo sucio en todo esto, que no hay ninguna razón lógica por la que un fantasma (un fantasma americano además) pueda necesita unos calcetines y que la desaparición de los calcetines del universo material está desgastando el tejido de la realidad y que las consecuencias se escapan por completo a nuestro control.

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4 pensamientos en “Calcetines esquivos.

  1. Lo que necesitas son calcetines cuanticos, calcetines que no sean afectados por los cambios espacio-temporales; causando colapsos en el espacio atemporal fantasmal, ademas existe la posibilidad de que el fantasma sea de un imitador de Jackson.

    • La idea del fantasma del imitador de un personaje famoso es tan inquietante que ha eclipsado el resto de tu comentario.
      No joder, la verdad es que es necesario un avance en la tecnología de los calcetines, no puede ser que en el siglo de twitter y los drones sigamos usando calcetines hechos de ridículo algodón.

  2. Me gusta lo del desgaste del tejido de la realidad, es muy bueno. A mi casa también viene un fantasma que roba calcetines pero solo se lleva uno de cada par, no creo que sea Jackson pero tampoco lo descarto.

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