Locomotal

La invención de la locomotora hacia 1820 fue una aventura que atrajo la atención de todo el mundo civilizado.
Eran otros tiempos y otra humanidad, aún no acostumbrada al confort y al abuso de la tecnología; una época en la que gente no se atrevía a bostezar ante una maravillosa locomotora humeante.
Habían sido mucho milenios de dolor de huevos montando a caballo, muchos días a contraviento del establo del vecino, muchas piernas hundidas en boñigas hasta la rodilla, mucha coz en la cara también.

El pueblo clamaba por el cambio, miles de personas llenaban las calles y las plazas unidas pidiendo nuevos medios de transporte que no involucrasen ni caballos ni bueyes.
Y lo héroes llegaron. Superhombres decimonónicos manchados de grasa y aceite, con las cejas quemadas por acercarse demasiado a los hornos; personas de carne y hueso no muy diferentes de ti salvo por que ellos llevan muertos cien años y aún seguimos hablando de ellos.

Los concursos y exhibiciones de nuevas locomotoras eran un espectáculo habitual al que asistían miles de personas para romperse las manos aplaudiendo. El público del siglo XIX era impresionable y agradecido, las multitudes aclamaban a ingenieros y máquinas por igual, maravilladas ante máquinas capaces de moverse a veinte kilómetros por hora.

Cada nueva estación construida en un pueblo era celebrada como el nacimiento de un nuevo dios, con coros infantiles que loaban la llegada de la máquina maravillosa y vírgenes que lanzaban flores a su paso; la expansión del ferrocarril fue una aventura que trajo las bondades del mundo moderno a lugares tan distantes como Lugo o Bombay.
Por primera vez la humanidad estuvo unida gracias a los sueños de unos pocos hombres y varios millones de toneladas de hierro.

200284960-001Joder, que en un pueblo se volviesen locos y llevasen el tren a la iglesia, que desviasen las vías para hacer pasar el tren por encima del altar. Que ofreciesen en matrimonio a la más guapa del pueblo, que obligasen a una mujer a casarse con un tren.
Joder, que no ofreciesen a una mujer; que de forma totalmente contraria al sentido común pensasen que una locomotora es de género femenino y le ofreciesen un hombre en matrimonio.

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3 pensamientos en “Locomotal

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