En el mar.

Un barco normal, un barco del siglo XXI construido con materiales caros y raros. Un barco hecho con cáscara de cacahuete, con la cáscara de un solo cacahuete muy grande.
No, no está hecho de cacahuete; es un barco normal. Normal normal, moderno sí, hecho de fibra de vidrio por ejemplo pero normal aún así. Tiene motor, tiene velas, tiene gente por dentro y agua por fuera.

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Es un barco científico (un barco científico normal) que navega dando la vuelta al mundo paseando a un montón de gente más lista que tú y yo juntos. Son tipos duros, no llevan bata, visten con gruesos jerseys de lana y botas de goma altas. Han pasado meses en alta mar entre tormentas y tiburones porque están guiados por el espíritu aventurero y la infinita curiosidad científica.

Es un trabajo duro, siempre mojado y mareado. Han pescado peces más feos que tus cagaos. Y se los han comido. Los han cagado, se han limpiado el culo con algas y las han analizado. Y se las han comido también.
No hacen esto por necesidad, tienen un montón de menús del Burguer King congelados en la despensa y un suministro virtualmente ilimitado de papel higiénico.

Su misión es encontrar drogas en el mar, están explorando la antepenútima frontera en busca de nuevas drogas para la humanidad. Comen basura del mar y se frotan con ella por vicio pero siempre teniendo en mente ayudar a la humanidad ampliando el horizonte psicodélico de la humanidad con drogas nunca antes vistas y creen que en el mar las encontrarán.

Joder, el 70% del planeta está cubierto de agua, por fuerza tiene que haber algo ahí para meterse. La humanidad ha sabido drogarse por todo el planeta adaptándose a cualquier entorno. Allá donde ha puesto sus ojos ha sabido encontrar algo para colocarse.
Pero no en el mar.

Los océanos nos han sorprendido con incontables maravillas pero ¿Dónde está la droga del mar? Algo tiene que haber en la cuna de la vida. Algo tiene que servir como droga entre tanta porquería apestosa.
Hay peces que tienen putas luces pegadas a la cabeza y medusas más grandes que tu casa pero no hay nada con lo que colocarse. No hay ni un miserable pepino de mar que puedas fumar hasta vomitar del gusto.