Mandanga.

Una dieta nueva, un régimen para adelgazar. No tienes que comer nada raro, puedes seguir con tus comidas normales; no hace falta que comas nada raro como raíces o muchos limones. Para adelgazar lo que importa no es qué comes, lo que importa es cómo lo comes. Si te sigues llenando el estómago es normal que acabes gordo, que se te infle la tripa y acabes como un payaso de circo.

Un doctor con apellido hindú lleva años enseñando un método para perder peso, un método que te permite comer lo que quieres; porque lo que importa es la forma, no el contenido. Hay que dejar de comer, hay que empezar a meterse la comida por la nariz para optimizar la digestión. Picar muy (MUY) fina la comida, disponerla en hileras ordenadas y metérsela por la nariz, esnifarla muy fuerte. Es una técnica muy hindú, muy de fakir, pero no la hacen con comida india porque pica demasiado; la hacen con comida normal, comida casera, de madre; comida de toda la vida pero ideada para que entre por la nariz. Platos completos entrando por la nariz, filetes de pollo desmigados, espaguetis cortados en tiras muy finas, espaguetis laminados, afilados al máximo, convertidos en algo aún más fino. Incluso se puede hacer con ensaladas, con platos húmedos, pegajosos y avinagrados; el vinagre entrando por la nariz te despeja mejor que cualquier gotero comprado en la farmacia. Sopas calientes, grandes platos de sopa que desaparecen nariz adentro.

Hacer todo lo anterior, apuntarte a esta secta rara de meterte la comida por la nariz, creer firmemente en ello, asistir a congresos incluso; pero no ser totalmente aceptado por los seguidores del doctor éste. Que te dejen un poco de lado y entre ellos se digan que no eres de los suyos, que solo eres un aficionado, un advenedizo. Te tratan así porque comes la comida con cubiertos, te la metes por la nariz sí; pero la coges del plato usando cubiertos normales de metal. Cocinas con mucho cuidado y luego deshaces la comida prácticamente a nivel atómico, pero luego te la llevas a la nariz usando una cuchara (no podrías con un tenedor, no puedes recoger ese polvillo nutritivo con un tenedor) y eso es inaceptable. No es sano, es totalmente contrario a las enseñanzas del doctor.

Dilemas

(Una habitación de hotel, siete de la mañana. Martinez está durmiendo y es despertado por el timbre del teléfono movil. Se lo lleva a la oreja sin levantar la cabeza de la almohada.)

-¡Martinez! ¡Martinez! ¿Está despierto? Pues levantese que Pacheco está a punto de pasarse por su habitación para ir al congreso. Escúcheme, Pacheco está yendo para allá, Romero acaba de mandarlo a buscarle. Bien Martinez, atento ahora eh; cuando llegue Pacheco le pides mi número de móvil. Para que te lo tenga que dar. Le dices que lo has perdido, que has cambiado de móvil o yo qué sé Martinez, invéntate una excusa que va a dar igual por que a Pacheco le acaban de robar el móvil. Sí sí, estoy en la sala de seguridad y lo hemos visto por las cámaras, el chino le acaba de robar el teléfono en el ascensor. El chino, no sé, un chaval que encontramos anoche en las Ramblas para que le robe el móvil a Pacheco. No es chino ni na, es un macarra de aquí, yo qué sé, le llaman el chino. A ver Martinez, que el chino no importa. Cuando llegue Pacheco le pides mi número y cuando te lo vaya a dar se dará cuenta de que no lleva el móvil encima y volverá a su cuarto. ¿Entendido? Cuando llegue Pacheco le pides el número, pero disimula un poco eh; no se lo digas muy rápido que igual se huele el pastel eh. Si te pide que le acompañes tú le acompañas, pero no entres en la habitación eh. Que le hemos preparado una broma. Hemos hecho un tobogán en su habitación; bueno el tobogán lo hicieron anoche en el piso de abajo y el agujero lo acaban de abrir. Joder, Martinez, cómo coño vamos a haber hecho nosotros eso; lo han hecho unos albañiles del hotel, el tobogán no sé de dónde lo han traído. Y eso, que cuando entre Pacheco se cae al agujero del suelo y se va por el tobogán hasta el balcón y sale disparado a la piscina. Bueno, es una piscina de bolas que hemos montado en el comedor. Las bolas las están trayendo ahora mismo, a ver si están para cuando salga Pacheco del tobogán. ¡Venga Martinez! Que debe estar a punto de llegar Pacheco. ¡Venga, ya verás que risas!

(Se oyen un par de golpes en la puerta.)

Arte en vida.

El artista recorre el parque cargando cubos de hormigón fresco usando su mirada de artista para elegir su próxima obra, un pino centenario con el tronco torcido. Con gran esfuerzo va tirando hormigón sobre el árbol tratando de cubrir todo el ramaje; el hormigón fresco pesa mucho y no llega muy alto, pero es un artista apasionado y consigue hacer llegar el material a la copa del pino. Se forman pequeñas estalactitas y otras formas caprichosas como burbujas e hilos. Se aleja unos pasos para admirar los efectos del contraste entre las agujas de color oscuro y la superficie brillante del cemento.

En el exterior del parque unos ecologistas gritan y agitan pancartas contra su arte, creen que el hormigón está matando a los árboles y los animales que viven en el parque; pero no podían estar más equivocados. Al cubrirlos de hormigón está afianzándolos para el futuro, los está convirtiendo en Arte, dándoles vida, convirtiéndolos en algo inmortal.

Equilibrio.

El agua embotellada es lo mejor que existe. Parece agua normal sí; pero ha sido seleccionada por expertos en agua, sumilleres y nutricionistas que saben lo que hacen. No es agua común, es super agua, agua que parece diseñada por un puto genio; agua destinada a salvar el mundo. Por eso vale dinero, ¿si saliera de entre dos piedras y la pudiera coger cualquiera no sería tan buena no?

Las botellas de agua ya son otro rollo. Esas botellas son el puto diablo, están hechas con sida. Joder, están hechas con mierda; con mierda de vaca, mierda seca que han amasado y han moldeado en un torno. Parece plástico pero es mierda eh, la han pulido mucho y se ha vuelto transparente y flexible como el plástico.no-rellenarPor eso no se pueden volver a llenar. No puedes rellenarlas porque esas botellas son la mierda, te matarías si bebieras agua de ellas. A no ser que fuera super agua; la super agua puede vencer a la mierda. No importa que la botella esté hecha con mierda cancerígena, el agua es tan buena que puede vencer a la mierda. Bueno, no puede vencerla, solo puede contrarestarla. La lucha entre la botella de mierda y la super agua está muy equilibrada, al final es casi como si bebieras agua normal.

En el banquillo.

Llevan un mendigo a cada partido. No lo hacen por caridad, lo hacen por tradición, lo hacen porque cuando se fundó el club en 1919 se creía que los vagabundos traían suerte. Cogían a un mendigo al azar en la ciudad en la que juegan el partido, lo adecentaban un poco y lo ponían en el banquillo. Al final del partido lo vuelven a a dejar en la calle. medigo viejoHoy día lo siguen haciendo, pero ya nadie cree que de suerte; de hecho ni siquiera resulta ético. La presencia de mendigos en banquillos es tan anacrónica como los desfiles del ejército en semana santa, pero igual que éstos resulta pintoresco y atrae a los turistas. El mendigo en el banquillo como figura cómico-folclórica, viejos yonkis en el banquillo gritando con voz cazallera insultos racistas y amenazas al arbitro.

Budismo y muerte

En el medievo decían que la muerte nos iguala a todos, pero eran gente atrasada, hoy en el siglo XXI tenemos una perspectiva más amplia del asunto y sabemos que no todos acabamos igual al morir. Cuando un budista muere no se limita a desaparecer o ir al cielo. El alma occidental se retira del mundo para siempre, pero para los budistas la muerte no es un final, es más bien un reinicio, una vuelta a empezar.

Un budista no muere tranquilo, no muere despidiéndose del mundo; va a la muerte como quien se va a otro país. Va a la muerte con planes, con ilusiones, tiene pretensiones; apunta alto para su nueva vida. Incluso el Dalái Lama, líder supremo de los budistas, fantasea con su próxima vida.
Difícilmente va conseguir una vida mejor, al menos no en términos budistas, ya es el puto Dalái Lama; pero le gusta imaginar que se reencarnará en alguien cachas. O al menos en alguien que no sea miope. En una ocasión dijo algo sobre que no le importaría reencarnarse en un robot, supongo que se refería a un robot tipo Bender, no a uno tipo fábrica de coches. 1342089056_1g

Que se reencarne en un cadáver. Que muera y se encuentre dentro de otro muerto, de un muerto negro por ejemplo. Un fallo muy gordo en la reencarnación, algo que pensaban que era imposible. No se metió en un bebé recién nacido, se confundió y se metió en un cadáver caliente.
El alma del Dalái Lama cruzándose con la de un muerto anónimo, un poco de baile al ir a entrar el Dalái Lama mientras el otro intenta salir; que se pidan disculpas el uno al otro.

Cura al vacío.

Los curas también son personas, debajo de la sotana tienen inquietudes, filias y fobias; incluso aficiones. Igual que los policías, un cura es cura todo el tiempo, siempre está preparado para ocuparse de un asunto de fe; pero también tiene tiempo libre para leer libros que no sean la puta Biblia o ir a patinar.

Un cura que quiere saltar en paracaídas y se apunta a un curso. Desde pequeño le gustaban las historias de pilotos y siempre quiso saltar de un avión. No se diferencia de los demás paracaidistas, el alzacuellos apenas se ve cuando lleva ese traje raro de plástico que se ponen todos; no hace nada raro, no se lanza con los brazos en cruz ni reza mientras cae ni nada raro.
Pero podría rezar eh, no me refiero a rezar por miedo nada de rezar deprisa pidiendo que el paracaídas no falle; me refiero a rezar con tranquilidad a un rezar profesional creyendo en cada palabra. Los paracaidistas veteranos también podrían rezar con esa  concentración pero no tendrían en absoluto el convencimiento que tiene un cura y paralelamente un cura que haya saltado unas cuantas veces podrá caer igual que un experto.

Pero el cura de esta historia no reza cuando se tira en paracaídas, no reza en su tiempo libre; es muy profesional, no quiere dar mala imagen pareciendo un fanático religioso. Disfruta de las vistas sonriendo mientras baja hasta el suelo.

Fauna y fe.

Si golpeas a un tiburón en la nariz pierde el sentido de la orientación y se marcha espantado. Está muy feo hacerlo pero si le tiras de los bigotes muy fuerte a un gato le causarás un dolor insoportable. También funciona con grandes felinos. Si lo que te ataca es un lobo o un perro puedes asustarlo dando palmas muy rápido, si te ataca una serpiente tienes que soplar muy fuerte hacia su cara; también funciona con los osos. Todo está son hechos científicos, figuran en todas las enciclopedias sobre animales, normalmente como curiosidades del mundo animal.

Pero yo creo que no es ninguna curiosidad anecdótica, yo creo que es una muestra clara de la existencia de Dios. Si partimos de la base de que Dios es bueno es lógico pensar que al diseñar a los animales que pueblan el mundo se le ocurriera introducir sistemas de seguridad en ellos; pequeños mecanismos para evitar accidentes. Como esas máquinas gigantes que sirven para prensar trozos de metal y pueden llevarse a un obrero por delante. ¿Esas máquinas tienen botones muy grandes que detienen la máquina en seco? Un botón que hay que apretar muy fuerte, que no puede apretarse por accidente; un botón sometido a la voluntad humana.
Pues eso es lo que ha hecho Dios, todos los animales peligrosos tienen su pequeño botón de desconexión.

O quizá no, al fin y al cabo me invento todo lo que escribo. Pero si esto pasara de verdad, si un montón de biólogos se reunieran y dijeran abiertamente “Sí, todos los animales peligrosos pueden ser asustados con un gesto sencillo solo al alcance del ser humano”, si eso pasara entonces para mi sería una evidencia de la existencia de Dios.

Moda.

portamapasEs una moda rara que está viniendo. No se nota mucho, es una moda imperceptible; no tiene nada que ver con lo retro, ni con materiales raros ni con enseñar cacho. La moda consiste en vender la ropa en portamapas. En esos tubos raros que valen para documentos.
No sé, yo no hago las modas, no sé de ropa ni colores; pero lo de los portamapas está pegando muy fuerte. Los sábados por la tarde el Corte Inglés se llena de rubias que cargan tubos a la espalda; portamapas muy trabajados, con logotipos en letras doradas. Están muy bien hechos, en materiales plásticos muy resistentes y muchos tamaños diferentes; los más pequeños solo valen para comprar bragas y cosas así, son como pequeños bolsos, con brillantina, como la funda de gafas que llevaría una puta cara a un casino. Los más grandes parecen pequeños lanzacohetes y pueden llevar dentro hasta un abrigo de invierno, se llevan debajo del brazo como si fueran tambores de semana santa.
Joder, puta crisis, han puesto a niños vietnamitas a pintar viejas tuberías de PVC y nos las endosan en las rebajas.