Lo wifi.

Entras en una cafetería para jugar a a ser un moderno con tu ordenador portátil, le preguntas al camarero que si tienen internet y él te señala una caja de zapatos que hay en un extremo de la barra sobre las páginas amarillas. Con gruñidos y gestos de la mano te hace entender que el wifi está en la caja, dentro de la caja de hecho. De alguna forma han contenido la red wifi dentro de una vieja caja de zapatos.

Dentro no hay un router, no hay una antena o un cable, solo hay wifi; hay una conexión a internet disponible dentro de la caja, no junto a la caja y en absoluto fuera de ella. Tampoco hay conexión en contacto con la caja, la caja no tiene wifi, el wifi y la caja no tienen ninguna relación; la caja solo es el receptáculo del wifi, un lugar donde ponerlo para saber donde está y que no se pierda.
El problema es que tu ordenador no entra en la caja de zapatos, es demasiado grande y no entra ni de un lado ni del otro; así que no puedes entrar en internet porque la wifi no sale de la caja.

Se lo explicas al camarero y te dice que no puede hacer nada, que la wifi se la instaló un informático del barrio y no quiere tocarla no sea que la joda y se enfade el jefe. Él solo es un camarero, no sabe nada de tecnología y ademas no tiene los guantes del internet.
Sí, los guantes del internet. Unos guantes especiales para mover el wifi de un lado a otro, el informático los trajo, eran como unas manoplas muy buenas, muy limpias; las usó para meter el wifi en la caja. Sin los guantes no puedes asir el wifi, se te quemarían las manos hasta el hueso. O al menos eso les dijo el informático.

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