Fordismo.

vivafordPizza en cinta continua, pizza eterna, pizza colectiva.
Pizza creada según criterios de mercado, pizza que no ofende ni hace daño.

Pizza gris.

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Bioman IV

garraptisEn Bioman no sirven café y pastas con los postres, sirven chupitos; chupitos que van dentro de una garrapata una garrapata enorme que te sirven en un platito, se te agarra al cuello, te muerde en la yugular y te llena la sangre con un delicioso licor de hierbas.

También tienen licor de cactus, de flores y de musgo; licores verdes y ecológicos destilados dentro de la propia garrapata; garrapatas gordas como un puño humano, como globos de agua pero con más patas.

Garrapatas gran reserva, garrapatas con barba larga, garrapatas que ya no oyen bien y te preguntan por Franco porque llevan cincuenta años destilando un chupito de hierbas y eso al final le afecta a uno la cabeza.

A la postre.

Descubren evidencia arqueológica de una inédita cultura del Paleolítico que practicaba que producía una repostería MUY fina. No han encontrado los postres, hace miles de años que se los comieron, pero sin duda los delicados moldes para horno que han sido hallados fueron usados en la preparación de recetas tan avanzadas como el Coulant™ por ejemplo.
Moldes para horno de hace 20.000 años, tallados en piedra con golpes muy delicados.

postre

-¿Has dicho un Coulant™? ¿Cómo van a hacer un Coulant™? Ese postre fue inventado en 1981. Está patentado. Joder si hace 20.000 ni siquiera se comía chocolate, no había ni gente en América para saber lo que era el chocolate.

-Ya sé que está patentado, pero eso no significa que hace 20.000 años una persona pudiese hacer su propio Coulant™. Hablamos de miles de años, estoy seguro de que en todos ese tiempo fueron capaces de crear un Coulant™.

Personas como tú y como yo, ni mejores ni peores pero capaces de aprovechar todos los medios a su alcance para cocinar sus propios postres.

-Pero que no había chocolate.

-Que no usaban chocolate, usaban lo que tenían más a mano y les salían putos Coulants™ riquísimos, a partir de piedra y barro hacían Coulants™ con sabor a chocolate. No hace falta chocolate para llegar al chocolate.

Culturas muy primitivas pero capaces de esfuerzos teóricos muy complejos, recetas muy estudiadas pero hoy perdidas por haber sido inventadas antes de la creación de los libros de recetas.

Joder, que todo esto se diese en una cultura prehistórica de extremo oriente, que fuesen personas chinas1 del remoto pasado, la cultura china adelantándose miles de años para llegar a una repostería que hoy día no practican.

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1Personas chinas y chocolate, el ying y el yang, lo amarillo y lo marrón.

Para arriba.

Le gusta mucho escalar pero también le gustan mucho las nueces. Ambas cosas no están relacionadas, las nueces son muy (muy) sanas, como todos los frutos secos, pero no son famosas por mejorar el rendimiento en la práctica de la escalada.
Pero le gustan mucho (mucho), incluso podríamos decir que sus dos pasiones en la vida son la escalada y las nueces. Dos cosas muy diferentes entre si pero que para él están relacionadas solo por el placer que le dan.

ESCALATAQue se lleve nueces a escalar. Que vacíe la bolsita del magnesio y la llene con nueces, que escale montañas cargando con sus nueces, que coma nueces mientras trepa, que tire cáscaras desde lo alto, cáscaras muy afiladas cayendo sobre colegas escaladores.

Joder, que tenga un piolet cascanueces, una pieza diseñada específicamente para él, una herramienta única en el mundo que le permite escalar y a la vez partir nueces.

Ascensión.

Ferran-Adria-portada-The-New-York-TimesPese a haber aparecido en la portada del New York Times desafiando al mundo armado con una gelatina inquietante Ferrán Adriá es un hombre campechano y sencillo en su vida privada.
A Ferrán Adriá no le importa el dinero, las mujeres o los coches. Tiene millones a su nombre pero no es un hombre de negocios, si ha llegado hasta aquí no ha sido por avaricia sino por puro amor a la cocina, un amor sin límites ni tabúes que nos ha traído frutas en forma espumosa y otras maravillas que desafían la cordura humana y la forma en que afrontamos la comida.
Ávido de novedades Ferrán Adriá  y su equipo pasan horas encerrados en El Bulli poniendo su propia vida en riesgo para crear nuevos sabores y texturas; pero no creáis que están locos, también se toman su tiempo libro, su jiji, su jaja y sus días libres para ir a la playa.
El sol, la arena, el oleaje y sobre todo un buen baño es todo lo que necesita Ferrán Adriá para relajarse.

Que se bañe en la playa de Palomeras, escenario del conocido accidente aéreo en el que cayeron cuatro bombas nucleares en el año 66. Que un amigo andaluz le recomiende el sitio y se meta en el agua; que se bañe en Palomares y salga convertido en un superhombre luminiscente de color azul con poderes sobre la materia y el tiempo.

chef-main2Ferrán Adriá dotado de omnisciencia y omnipotencia para afrontar retos culinarios que le eran imposibles como ser humano; Ferrán Adriá liberado de las ataduras de la ley de la oferta y la demanda y el Ministerio de Sanidad.

Con sus nuevos poderes puede por fin alcanzar la comida que siempre quiso, la comida que no es comida; comida que no es parte del universo físico y puede tomar cualquier forma y sabor pero al mismo tiempo son inasibles para los clientes.
Recetas nuevas y vibrantes que ponen en entredicho las teorías de Stephen Hawking, tortilla de patatas reducida a un haz de partículas subatómicas que atraviesan el cuerpo de los clientes de forma inofensiva y además están ricas.

Joder, que los clientes dividan el átomo con cuchillo y tenedor, fisión atómica en el plato.

Escorpionni.

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Insectos
artrópodos que son especias; alimañas muy venenosas que se esconden bajo la comida para picarte en la mano pero no lo hacen por maldad o accidente sino porque son parte fundamental de la receta.
Picaduras que no matan, picaduras que dan sabor; animales que trabajan como especias y al final del día son guardados en sus jaulas.

Aliño.

Aceite, vinagre y sal, el aliño más elemental que existe; los hay más sofisticados y completos pero todos parten de ese ancestro común. Sin aceite, vinagre y sal es imposible hacer una ensalada, podrías juntar un montón de tomates y lechugas en un bol pero estarías más cerca de tener un jardín que de haber hecho la comida.
Se podría incluso decir que lo que define a la ensalada no son las verduras y frutas 1que la forman sino la presencia de un aliño.

Hay quien le pone miel o mostaza; aliños exóticos para ensaladas especializadas en las que el protagonismo no está en una simple cebolla sacada de los campos de Castilla sino en frutas traídas de lugares lejanos, frutas recogidas en playas  pobladas por caníbales sedientos de sangre que no han visto una aceitera en su vida e incluso no entienden el mismo concepto de ensalada.
Llevamos siglos convirtiendo la hojarasca tropical en deliciosas comidas y no es solo gracias a la explotación neocolonialista; sin el aliño no tendríamos nada más que una colección de verdura exótica.

El aliño ha dado la vuelta al mundo, ha cambiado vidas y transformado culturas pero aún le queda mucho tiempo por delante; allá donde haya una forma de vida vegetal llegará el aliño para convertirlo en una ensalada.

alinar_actJoder, aliño en polvo; utilizar la ciencia para convertir un mejunje basado en líquidos en un polvo muy tamizado para poder enviarlo al espacio y que los astronautas puedan tener una dieta rica en vitaminas.
Polvo con sabor muy intenso a aceite virgen pero que hace toser hasta vomitar y pone en riesgo la carrera espacial.


1El tomate es una fruta y si no lo sabes igual el problema lo tienes tú.

Alta cocina.

Un restaurante que le pone música a la comida, que ha instalado en la cocina un sistema de sonido experimental que ha comprado al ejército Bielorruso para que sus platos sepan mejor.
Puro Mozart tronando a 200 decibelios en un bunker excavado bajo el restaurante atravesando diez kilómetros de roca granítica, los cocineros tienen que llevar trajes especiales o sus cuerpos vibrarían hasta descomponerse a nivel subatómico.
Los camareros suben y bajan la comida por una escalera de mano sujetando la bandeja entre los dientes, tardan mucho en traer cada plato.

restoranaLa música es para la comida, creen que los platos sabrán mejor si son cocinados bajo la influencia de la música clásica, esa es la apuesta del restaurante.
Música muy refinada y sofisticada presentada en forma de energía destructura, la comida no tiene buen oído y si pusiesen la música a un volumen más bajo no se enteraría de nada.

Alta cocina bajo tierra, platos sofisticados pero tradicionales, nada de experimentos ratos con espumas de anchoa y deconstrucción de tortillas de patatas. Aquí se sirven platos caros normales que llevan mucho foia1, mucho pato y mucha mostaza de la que tiene grumitos.


1En la Cosa gris estamos en contra del paté y el foia.

Espionaje.

Cuando uno piensa en un agente secreto lo imagina armado con pistolas silenciosas, dardos venenosos y máscaras de latex; herramientas exclusivas de un gremio obsesionado por el secreto y la tecnología. Pero en el maletín del espía hay espacio para más cosas, hay espacio para comida por ejemplo.
Comida adecuada para el espionaje, comida muy vista, comida que pasa desapercibida y garantiza el anonimato mientras vigilan a disidentes políticos y terroristas internacionales. Siempre comida ligera, perfecta para tenerla siempre encima por si te entra hambre pero que no te estorbe si tienes que echar a correr detrás de un sospechoso. Bocadillos, sandwichs, hamburguesas, kebabs; pitanza que no requiere más que una mano para así poder tener la otra cerca de la pistola o el bolígrafo que dispara ácido.

Recetas de espía, comidas para llevar que han sido cocinadas en talleres y laboratorios militares bajo secreto de estado. Bocadillos cuyos ingredientes no serán desclasificados hasta dentro de cincuenta año, recetas guardadas tras tres candados y cocineros que no han visto la luz del sol desde la caída del Muro de Berlín. espiaJoder, comida periscopio; comida creada específicamente para ser usada en una vigilancia, para poder observar sin ser visto. Un bocadillo cuyo pan tiene unos huecos en la corteza por los que puedes mirar y sacarle fotos a una persona que está detrás tuyo, artilugios creados sin espejos ni lentes ni microfilms, solo con jamón york, lechuga, queso y a veces un poco de mostaza.