Alta suciedad.

El polvo de las casas de gente con dinero, suciedad en suelos de maderas nobles y muebles de diseño que cuestan más que tu casa entera. Pelusas atrapadas bajo escaleras de diseños extraños que no te dejan llegar con la escoba a los rincones.

Suciedad de lujo, ceniza de puros cubanos, pelos caídos de abrigos de piel de animales extintos, migas de caviar olvidadas debajo de la mesa del comedor; polvo muy fino; polvo de puto oro por haber dejado abierto el joyero, muy tamizado, polvo casi etéreo. Joder, polvo de diamante por el roce de joyas caras en reuniones de ricachones.
Mugre que brilla y deslumbra y da ganas de esparcirse por encima de la pechera de la camisa.

Limpiadoras sin contrato que se vacían el recogedor en los bolsillos después de barrer para luego pasarse por tienda de segunda mano y sacarse unos euros extra.

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