Caridad.

Un hombre pide dinero en la calle, tiene un cartel en el que con letra muy apretada explica que él era médico antes de acabar en la calle. Cuenta que fue ginecólogo y obstetra, un especialista, cuenta que tiene libros escritos sobre el tema. Que por la puta crisis y los recortes de sanidad ahora está en la calle. Explica que ha ayudado a traer al mundo a cientos de niños, que ha salvado vidas y que ahora necesita un poco de ayuda para rehacer la suya.

Cuenta también que él estuvo en el parto de Anne Igartiburu, sí; en el parto de la famosa presentadora. En su cartel de cartón explica que es cierto que Anne Igartiburu nació como hombre, bueno, como hermafrodita. Asegura que Anne Igartiburu nació como hermafrodita, con un rabo (polla) y unos testículos vestigiales, testículos muy pequeños, como garbanzos. Continúa explicando con letra cada vez más pequeña que él fue también quien decidió operarla cuando aún era una recién nacida, que fue él quien la convirtió en una mujer de verdad. Bueno, en una mujer de verdad por fuera, por dentro sigue teniendo un poco de hombre todo bien escondido debajo de costuras. 

¿Vaya estafador no? El cabrón está usando una leyenda urbana para meterse en nuestras cabezas, cree que si consigue un vínculo emocional con los transeúntes le echaremos alguna moneda que otra y para destacarse ha optado por usar la cultura popular española. Cree que la historia del hermafroditismo de Anne Igartiburu es un buen gancho, el muy crápula cree que hace falta un buen gancho para conseguir caridad. No le importa mentir, él es perfectamente consciente de que lo que está contando con letra diminuta en su cartel es un embuste enorme, es un cabrón inmoral aprovechándose de la estupidez ajena como si fuera un obispo.

El problema no está en que mienta, el problema está en convertirse en protagonista de un episodio de la cultura española. A nadie le importa si el gitano-rumano que pide sentado en la acera tiene cuatro hijos (uno de ellos discapacitado) o no. Pero si ese gitano-rumano dijera ser descendiente de la puta Nadia Comaneci la cosa ya no tendría tanta gracia. No puedes apropiarte de la historia del mundo y arroparte con ella, no es ético.
Así que que le den por culo. Si quiere que le echemos dinero que se corte una pierna como hacen los mendigos normales.

Anuncios

Solidaridhez

2013-05-12 21.54.06Pide dinero, pero también vende cosas, vende la trilogía de 50 sombras de Grey. No sé por cuanto los venderá pero supongo que por cinco pavos o así, igual siete pero no creo que suba más. Es una ofertaza.

Los libros son suyos eh, no los ha cogido de la basura ni los ha robado ni nada. Los tiene desde antes de acabar vagabundo, de hecho acabó en la calle por culpa de los libros. No joder, los libros no hacen daño a nadie.
Los libros son su stock comercial, stock comercial real, regulado, con factura. Es un programa social de las editoriales, contratan a mendigos y los ponen a vender libros de éxito sentados en el suelo.

Es una venta asegurada. La gente comprará el libro en cualquier circunstancia, podrían venderlo como suplemento en un menú del Burguer King y la gente lo compraría. Pero  la verdad es que casi prefiero que lo hagan con mendigos,

En el banquillo.

Llevan un mendigo a cada partido. No lo hacen por caridad, lo hacen por tradición, lo hacen porque cuando se fundó el club en 1919 se creía que los vagabundos traían suerte. Cogían a un mendigo al azar en la ciudad en la que juegan el partido, lo adecentaban un poco y lo ponían en el banquillo. Al final del partido lo vuelven a a dejar en la calle. medigo viejoHoy día lo siguen haciendo, pero ya nadie cree que de suerte; de hecho ni siquiera resulta ético. La presencia de mendigos en banquillos es tan anacrónica como los desfiles del ejército en semana santa, pero igual que éstos resulta pintoresco y atrae a los turistas. El mendigo en el banquillo como figura cómico-folclórica, viejos yonkis en el banquillo gritando con voz cazallera insultos racistas y amenazas al arbitro.