WIN WIN

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Instalar generadores eólicos en personas desfavorecidas. Para traer un poco de alegría a estas calles tan grises y ayudar a los sin techo a sentirse necesarios.
Porque a todos nos gustan las energías renovables, los objetos giratorios y poder cargar la batería del móvil en mitad de la calle.

Propuestas políticas que hacen que te replantees tu ideología.

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Sobre la futilidad de la existencia.

Llorar sinceramente por la muerte natural de una cabra de hace casi cuarenta años, levantar el puño hacia el cielo y maldecir al águila, al cámara y al director; insultar muy fuerte a Felix Rodriguez de la Fuente.

No lloréis, estamos en el 2015, esa cabra ya habría muerto de vieja.

MENOS DRAMA.

Pájaros underground.

Extraer energía de elementos culturales, encender una bombilla leyendo Moby Dick por ejemplo. Los Angry Birds convertidos en fuerza motriz en el metro, una iniciativa muy buena para ahorrar electricidad y fomentar la integración de los pájaros de vídeojuego en la sociedad.

DNI destruction derby.

Usar el DNI como aderezo para darle un toque personal a tus platos, creer que tu DNI puede darle mejor sabor a la comida que el DNI de tu vecino. Como si sel DNI no fuera un trozo de plástico, como si reflejara de alguna forma tu personalidad, tus miedos, tus esperanzas. Crear además que eso (tú) puedo mejorar el sabor de la comida, que esa forma disimulada de canibalismo puede ser una avance en la cocina.

Espíritu olímpico.

Hay un loco en el parque, un chaval inofensivo que tiene una obsesión rara con las palomas. En realidad no es una obsesión con las palomas sino en torno a darles de comer, a echarles migas de pan, bueno, no echarles, lanzarles. Lanza migas de pan en serio, sin amagos, lanzamientos reales.
Da de comer a las palomas desde lejos, tira migas de pan con energía, buscando el máximo alcance. Realiza movimientos atléticos, olímpicos incluso; movimientos aprendidos en rutinas específicas de entrenamiento. Está loco, pasa las noches haciendo pesas y las mañanas practicando el tiro con migas de diferentes pesos, migas cargadas que se ha hecho él mismo, migas de pan falsas, de simulación. Está loco sí; pero su cuerpo funciona a pleno rendimiento cuando se trata de tirar migas a las palomas.

Es capaz de lanzamientos muy precisos, carambolas con migas de pan a diez metros de distancia. Colar una miga entre dos palomas gordas para alimentar a una flacucha. Atravesar un árbol de lado a lado o encestar en un nido repleto de polluelos. Tiros con las dos manos a la vez, de espaldas, con los ojos vendados, driblando a rivales imaginarios haciendo botar las migas de pan con la mano zurda. Tiros con los pies incluso, virtuosismo puro cuando toca una miga de pan, tiros que hacen aplaudir a Messi. Un genio, un artista, un mago.

Que las putee, que les gaste bromas feas. Que las joda con lanzamientos raros. Tirarles migas con rebote y recuperarlas al vuelo, palomas peleándose entre ellas. Que esté loco de verdad, que les tire chinchetas, brillantes chinchetas de colores lanzadas con efectos raros para engañarlas. Chinchetas girando en el aire, captando reflejos muy específicos, muy difíciles de encontrar; giros hipnóticos, holográficos, conseguir la imagen de una miga de pan con una chincheta volante; conseguir la imagen de una miga de pan vista por los ojos de una paloma.

Se puede permitir estos juegos, estas pequeñas maldades; es su válvula de escape, son sus vacaciones, todos los genios juegan un poco. Hay que darles manga ancha para que experimenten con sus cosas, para que innoven y no se estanquen.
Además son palomas, qué coño importa una paloma.

Genio y locura.

Digan lo que digan sobre él y Gauguin, Van Gogh no era gayego, Van Gogh era un pagafantas. De joven se enamoró muy fuerte de la hermana de un amigo suyo y la pidió matrimonio paseando por el campo. La pobre mujer, de la que no sabemos nada, le dio calabazas y nunca quiso volver a verle. Pero Van Gogh estaba ya muy loco y creía que la muchacha se enamoraría de él si le demostraba que iba en serio así que fue a su casa. Y bueno, la chica no quería verle, la madre se echaba las manos a la cabeza y el padre quería echarle de casa. Así que Van Gogh le propuso al padre que le dejara hablar con su hija tanto tiempo como pudiera mantener la mano sobre una vela (encendida). Puto loco que le hizo una apuesta de bar al padre de la chica, que se jugase la mano de su hija a “a ver cuánto aguanta este loco quemándose con la vela”. 

Que hubiera accedido, que realmente hubieran acordado cronómetro en mano que Van Gogh pudiera hablar con la chica tanto tiempo como aguantara. Van Gogh con la mano en llamas, llamas grandes como si tuviera la mano hecha de papel maché.
Una conversación muy rápida entre Van Gogh y la chica, Van Gogh recitando su discurso de cortejo a la chica y el padre en el quicio de la puerta contando los segundos; ellos dos muy correctos, muy caballeros, muy gentleman pero en holandés. Ella muy asustada, muy de no querer nada de Van Gogh, muy de escuchar por compromiso, muy de rechazar a Van Gogh y mandarle de vuelta a su casa. Que luego le eche la bronca al padre, que le diga “¿Pero cómo me haces esto papá?”

Recrear esto hoy. Acosar muy fuerte a una pobre chica e ir a su casa a decirle a sus padres que te dejen hablar con ella tanto tiempo como aguantes con la mano sobre una vela que no hay. Ir muy seguro de ti mismo, ser consciente de que no hay ninguna vela e improvisar muy rápido en medio del salón de su casa para acabar poniendo la mano sobre una lámpara. Discutir con tu posible futuro suegro que te dice que eso es una gilipollez, que “vamos a la cocina” y te encienda la tostadora. Jugarte el amor de tu vida a aguantar la mano dentro de una tostadora encendida, jugarte el corazón haciendo el jackass.

Ensalada con talibán.

Olimpiadas raras. Competiciones muy extremas en las que todo vale; en las que ser el mejor no importa porque siempre puedes ser el más tramposo. Deportes rechazados por la ONU pero jugados en patios de colegio de todo el mundo, atletas marginales con muñones y aliento cazallero.

No hay árbitro, no hay reglamente ni federación; no hay ni siquiera equipos. Solo hay dos subnormales pasándolo bien. No hay ni ganadores ni perdedores, esto no es ajedrez. Esto es Ensalada con Talibán.